En el tratamiento de aguas residuales, la aireación se erige como un pilar esencial que da forma a la calidad y salud de nuestros recursos acuíferos. Este proceso desencadena una serie de impactos transformadores que son fundamentales para la mejora y preservación del agua.
Entonces, ¿sabes en qué consiste el sistema de aireación y por qué es importante en el tratamiento de aguas? Más allá de la simple oxigenación superficial, la aireación contribuye en gran medida a la revitalización de cuerpos de agua, previniendo problemas y promoviendo un equilibrio ecológico. En este artículo, te explicamos más acerca de su funcionamiento. ¡Comencemos!
¿Qué es el sistema de aireación?
La aireación de las aguas residuales es el proceso de añadir aire a las aguas residuales para permitir la biodegradación aeróbica de los componentes contaminantes. Este sistema forma parte integrante de la mayoría de los sistemas de tratamiento biológico de las aguas residuales.
A diferencia del tratamiento químico, que utiliza productos químicos para hacer reaccionar y estabilizar los contaminantes en la corriente de aguas residuales, el tratamiento biológico utiliza microorganismos que se encuentran de forma natural en las aguas residuales para degradar los contaminantes de las aguas residuales.
¿Cuándo se utiliza la aireación?
La aireación forma parte de la etapa conocida como proceso de tratamiento secundario de aguas residuales. El proceso de fangos activados es la opción más común en este tratamiento. La aireación en un proceso de fangos activados se basa en el bombeo de aire a un tanque, lo que favorece el crecimiento microbiano en las aguas residuales.
Los microbios se alimentan de la materia orgánica, formando bandadas que pueden sedimentarse fácilmente. Tras sedimentarse en un tanque de sedimentación separado, las bacterias que forman los flóculos de “lodos activados” se recirculan continuamente de vuelta al tanque de aireación para aumentar el ritmo de descomposición.
¿Cómo funciona el sistema de aireación?
La aireación proporciona oxígeno a las bacterias para tratar y estabilizar las aguas residuales. Las bacterias necesitan oxígeno para que se produzca la biodegradación, por lo que el oxígeno suministrado es utilizado para descomponer la materia orgánica y formar dióxido de carbono y agua. Sin la presencia de oxígeno suficiente, las bacterias no son capaces de biodegradar la materia orgánica entrante en un tiempo razonable.
En ausencia de oxígeno disuelto, la degradación debe producirse en condiciones sépticas, que son lentas, olorosas y producen conversiones incompletas de los contaminantes. En condiciones sépticas, algunos de los procesos biológicos convierten el hidrógeno y el azufre para formar sulfuro de hidrógeno y transforman el carbono en metano.
Otro carbono se convertirá en ácidos orgánicos que crean condiciones de pH bajo en la cuenca y dificultan el tratamiento del agua y favorecen la formación de olores. Recuerda que la biodegradación de la materia orgánica en ausencia de oxígeno es un proceso biológico muy lento.








